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Principios de Convivencia

LEGISLACIÓN APLICADA AL ÁREA

Hay que tener siempre presente que no solamente todo yacimiento arqueológico, cavernícola o no, sino cualquier hallazgo material suelto, está sujeto a la Ley de Patrimonio Histórico Español (Ley 1311985 del 26 de Junio, BOE nº 155, del 29 de Junio de 1.985).

En su desglose, podemos citar textualmente algunos artículos de interés para su conocimiento y que nos afectan a todos los ciudadanos sin excepción:

TÍTULO PRELIMINAR, Artículo primero, Punto segundo:

“Integran el Patrimonio Histórico Español los inmuebles y objetos muebles de interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico, científico o técnico. También forman parte del mismo el patrimonio documental y bibliográfico, los yacimientos y zonas arqueológicas, así como los sitios naturales, jardines y parques, que tengan valor artístico, histórico o antropológico”.

TÍTULO PRELIMINAR, Artículo cuarto:

“A los efectos de la presente Ley se entiende por expoliación toda acción u omisión que ponga en peligro de pérdida o destrucción todos o alguno de los valores de los bienes que integran el patrimonio Histórico Español o perturbe el cumplimiento de su función social...”.

TÍTULO PRELIMINAR, Artículo octavo, Punto primero:

“Las personas que observen peligro de destrucción o deterioro en un bien integrante del Patrimonio Histórico Español deberán, en el menor tiempo posible, ponerlo en conocimiento de la administración competente, quien comprobará el objeto de la denuncia y actuará con arreglo a lo que en esta Ley se dispone”.

TÍTULO SEGUNDO, Artículo quince, Punto quinto:

“Zona arqueológica es el lugar o paraje natural donde existen bienes muebles o inmuebles susceptibles de ser estudiados con metodología arqueológica, hayan sido o no extraídos y tanto si se encuentran en la superficie, en el subsuelo o bajo las aguas territoriales españolas”.

TÍTULO QUINTO, Artículo cuarenta, Punto segundo:

“Quedan declarados Bienes de Interés Cultural por ministerio de esta Ley las cuevas, abrigos y lugares que contengan manifestaciones de arte rupestre”

TÍTULO QUINTO, Artículo cuarenta y dos, Punto primero:

“Toda excavación o prospección arqueológica deberá ser expresamente autorizada por la Administración competente, que mediante los procedimientos de inspección y control idóneos, comprobará que los trabajos están planteados y desarrollados conforme a un programa detallado y coherente que contenga los requisitos concernientes a la conveniencia, profesionalidad o interés científico”.

TÍTULO QUINTO, Artículo cuarenta y dos, Punto tercero:

“Serán ilícitas y sus responsables serán sancionados conforme a lo dispuesto en la presente Ley, las excavaciones o prospecciones arqueológicas realizadas sin la autorización correspondiente...”.

TÍTULO QUINTO, Artículo cuarenta y cuatro, Punto primero:

“... El descubridor deberá comunicar a la Administración competente su descubrimiento en el plazo máximo de treinta días e inmediatamente cuando se trate de hallazgos casuales...”.

DETERIORO Y CONSERVACIÓN DE LOS YACIMIENTOS CAVERNÍCOLAS

Como consecuencia una degradación paulatina del microclima cavernícola, de la propia integridad de los paneles de arte rupestre o a la total desaparición de la fauna del mundo hipógeo.

La nula concienciación de algunas personas ajenas al mundo espeleológico que, por desconocimiento o comodidad, convierten el primer pozo de una sima en un basurero natural de objetos y desperdicios. O la propia contaminación generada por nuestra actividad espeleológica, demostrada en no pocas ocasiones al contemplar purgas de carburo, restos de comida, rotura de formaciones, y una amplia lista de etcéteras que pueden ser más criticables, si cabe, que el ejemplo anteriormente descrito.

Es por ello que, durante las exploraciones subterráneas, debemos poner la máxima atención y respeto en aquellas evidencias arqueológicas u otras de cualquier otro tipo que nos podamos encontrar, siendo preciso adoptar las máximas precauciones para evitar algún deterioro en el propio yacimiento. En este sentido y resumiendo las normas básicas de actuación indicadas en el Manual de Iniciación a la Espeleología

(F.E.E. pág. 40) ante el descubrimiento de cualquier prueba o yacimiento arqueológico, podemos recordar:

1º. NO TOCAR, para que de esta forma no dañemos los restos arqueológicos. Es importantísimo

este apartado, puesto que con ello evitaremos el deterioro parcial o total del yacimiento, para

que posteriormente, sean los especialistas los que efectúen el estudio científico y sistemático del mismo.

2º. DENUNCIAR ante las autoridades competentes (centros de Patrimonio de cada Comunidad

Autónoma, Departamentos de Prehistoria y Arqueología de las Universidades, etc.), el descubrimiento del yacimiento o hallazgo fortuito en un plazo lo más breve posible.

Y siguiendo con el hilo patrimonial y conservacionista, podemos echar un vistazo superficial al estudio llevado a cabo por Emilio Muñoz Fernández en su trabajo Deterioro de los yacimientos prehistóricos enlas cuevas de Cantabria (Monografía de la A.C.D.P.S. nº 3:35-48), que demuestra que las destrucciones han existido y esperemos que no vuelva a suceder.